"Es evidente que hay en ella, o en mí, o en ambos a la vez algún prejuicio que nos estropea el amor. Porque aunque yo siempre haya estado en falta conmigo mismo, aunque siempre haya afrontado la vida con preocupación y con desgano, hubo un tiempo en que me gustaba la amargura, en que por lo menos apreciaba los contrastes complementarios, como si se tratase de colores y se prestaran recíprocamente su sinsentido; hubo un tiempo en que confundía la esperanza con el soñar despierto. Esa aquiescencia esa mansedumbre bien podría tomarse por alegría"
- Mario Benedetti- Quién de nosotros (1953)